TELAR DE SISAL

''' Telar de Sisal — Maraca
Tejiendo recuerdos...

Telar de Sisal

Un cuento de la sierra seca

Descender

La Sierra

Rufina González baja la chirgua colorada con sus manos temblorosas. Son las tres de la tarde y en Maraca, un caserío al Norte de Sanare, donde termina la serranía de la costa para dormirse a los pies de la cordillera inmensa de los Andes.

Es la hora donde el calor pega más duro en los pocos ranchos que quedan en este pueblito que se quiere volver fantasma porque paulatinamente van quedando solo los ancianos del caserío, así como Rufina, pues los muchachos no quieren seguir viviendo en estos peladeros que ya ni siquiera cabras se pueden encontrar.

Los cuatreros y demás vagabundos arruinaron todos los corrales que otrora vagaban pastando por estos cerros, aliñando sus carnes con el fuerte y oloroso orégano que florece con sus blancas flores en Marzo, cuando amaina el verano y bajan las lluvias desde la montaña de La Fumarola, el único volcán que tiene Venezuela.

Bosque xerófilo

Xerófito

Donde la tierra respira despacio

Rufina

Ya está casi ciega Rufina de tanto cocinar con leña y con cierta debilidad que no es más porque horita solo come en sus frugales y distanciadas raciones las modernas harinas precocidas, avitaminadas y con minerales agregados.

No como antes que siempre había el salón de chivo, la lechita de cabra, el buen suero y el grasoso queso que ahumaban con leña de cují y negrito y acompañaban con una sabrosa arepa de maíz pelao con la ceniza de las uvedas y del cabrero negro que usaban para hornear la loza a cielo abierto, costumbre que aun mantenían con las técnicas que habían heredado del pueblo Coyón, sus antepasados indígenas.

"Afuera del rancho se oye el tropel bullicioso de las pocas gallinas que le quedan a Rufina, están asustadas, seguro es alguna culebra que anda cazando alguna culeca y su nidada." — La sierra habla

Ya Rufina no distingue ni siquiera con el sol de mediodía, saca su fonda chivera y usando su fino oído lanza una piedra hacia donde calcula que está el temible ofidio. ¡Zas! Con tan certera pedrada que vuela la cabeza de la gallina grifa, la gris espelucada que tanto cuidaba.

Se fue con su bastón y su pierna seca, poco a poco hasta que llega cerca del corral que no era más que un redil de tallos de cactus que aquí llaman viejitos, cardones que hacen crecer una cabellera de hilos que dan aspecto de viejito canoso.

Tejidos de sisal
Taparas y camazas
Textilería tradicional
Colores de la tierra
Planta de sisal
Agave sisalana

El Oficio

Aun cargaba la fonda, una honda hecha con cabuya de fique, sisal, planta de las agaváceas que antes vestían a los cerros y sacar la blanca fibra de esta planta fue el oficio de la familia por generaciones desde tiempos que se pierden en la bruma de los tiempos en este xerófito lar.

La honda estaba muy bien tejida, no tenía cordobán de cuero como es usual, esta era de sisal tejido con el arte que Rufina logró practicar con gran refinamiento. A decir verdad la cabuya da un hilo más bien tosco y grosero pero que en las pacientes manos de esta maestra ancestral se convertían en hiladas mágicas que servían para casi cualquier propósito utilitario de su fique.

Un ejemplo era la de las taparas y camazas cubiertas con apretado tejido de fique que eran una forma de coraza que resguardaba que estos recipientes se rompieran si alguna vez se desprendían al suelo, a la vez el asidero que los hacían imprescindibles para madurar el suero de cabra o para cargar agua fresca por los resecos caminos.

Y hasta para llevar el caliente gorro e tusa, aguardiente de penca de cocuy, otra planta familia del sisal que en estos cerros con sus pencas fermentadas luego destilan un licor de alta gradación para alegrar las penas en esos solitarios cerros.

Paisaje seco

Los Cerros

Donde el viento canta solo

Quienes quedan

Acacio

Sobrino de Rufina

Llega montado en su mula patizamba, renqueando como siempre. Es un sobrino que Rufina crió desde los cinco días de nacido. Viene con una marusa de esas grandes que se tejían antes en Maraca, las traía repleta de Cotoperices, primos de los mamones pero con su piel más peluda y con un toque frunce y amargo de estos exóticos frutos que regalan las pocas vitaminas que da la desértica naturaleza en estos confines.

Leña en el bosque xerófilo
Cactus en el desierto

Reinaldo

El poeta agricultor

El hermano menor de Rolando que aunque era más poeta que agricultor, decidió sembrar varias hectáreas de girasol para gozar el zumbido prodigioso que producen los millones de abejas en las mañanas cuando este amarillo mar está en flor.

Hizo este sembradío más por placer que por algún interés económico. Luego al madurar estos enormes discos, cosecha estas flores ya sin pétalos de semillas aceitosas, con flores tan grandes que no se abarcan con los brazos.

Lo que se va

Supo Reinaldo esa tarde el cuento completo sobre Rufina, quien había perdido cinco de sus maridos, todos se habían muerto de lo mismo, fulminante derrame cerebral, todos jóvenes, aun los últimos dos, pues Rufina se conservaba fuerte y buenamoza.

Le echaban mucha broma porque se le morían los hombres a los pocos años de estar con ella, ya algunos le tenían cierto recelo a su hermosura intrigante...

El caso es que los hombres les tocaba realizar actividades con la artesanía del sisal, labores que eran muy calientes, esto les iba causando pasmos que poco a poco iba minando el sistema circulatorio hasta que más temprano que tarde el desenlace era un fatal accidente cerebro vascular que hacía enviudar seguidamente otra vez a Rufina.

"La Venezuela petrolera comenzó a producir plásticos y muchos tejidos sintéticos que eran más fáciles y baratos de conseguir y no había que esperar tantos meses para un encargo." — El fin de una era

Este país fue en un tiempo uno de los mayores productores de Café del mundo, este producto que se iba a los mercados del Norte en sacos de sisal, ya no quedan sembradíos de esta fibra cuando antes era emblemático en todo el estado, ahora lo traen de tierras lejanas para ensacar los pocos quintales de el aromático grano que apenas se producen en la Venezuela Saudita.

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